A seis días del femicidio de Natalia Cruz en el barrio Luz y Fuerza, familiares y allegados se manifestaron este lunes en las puertas de Ciudad Judicial para exigir avances concretos en la causa y la inmediata captura de Orlando Serapio, señalado como principal sospechoso y actualmente prófugo.
El crimen, que conmocionó a la localidad de Campo Quijano, derivó en un fuerte reclamo contra el accionar policial y judicial. La investigación se centra por estas horas en dar con el paradero del acusado, quien abandonó su camioneta sobre la ruta nacional 51, en el tramo cercano a San Antonio de los Cobres. Ese vehículo constituye hasta el momento el único rastro firme dentro del operativo de búsqueda, aunque no arrojó resultados concluyentes.
Durante la protesta, Azucena, hermana de la víctima, pidió que se intensifiquen los rastrillajes y se active un protocolo de búsqueda más amplio. “Necesitamos que activen el protocolo, que muestren la cara del asesino. No hubo una búsqueda correspondiente. Él huyó hacia el monte y conoce bien la zona porque vivió años ahí”, sostuvo.
La mujer también cuestionó las medidas de protección que, según afirmó, no se habrían cumplido. “Él tenía una perimetral. Se cruzaron en la misma comisaría y nadie hizo nada. Ella fue por la vía legal y mirá cómo terminó”, expresó entre lágrimas. Además, aseguró que el día del hecho su hermana debía contar con consigna policial y que, momentos antes, le había comunicado que había recibido una notificación judicial.
Belén, otra de las hermanas, relató el dramático momento en que encontró a Natalia. “Llegué a verla y la encontré sin vida”, dijo conmovida.
Los familiares también denunciaron presuntas falencias en la atención y en la respuesta institucional tras el ataque. “Ahora hay custodia en la casa, pero ¿de qué sirve si ella ya no está?”, cuestionaron.
El caso reavivó el debate sobre la efectividad de las medidas de restricción y los mecanismos de protección para víctimas de violencia de género. Mientras tanto, la búsqueda del sospechoso continúa y la hipótesis de que se encuentre oculto en una zona de monte cercana cobra fuerza entre los investigadores.
“Nosotros éramos siete hermanos, ahora somos cinco. Dos murieron de la misma manera”, lamentó Azucena, en un pedido desesperado de justicia que resonó frente a los tribunales.
