La organización robaba ganado durante la madrugada, realizaba faena clandestina y comercializaba carne ilegal en Salta capital. Deberán pagar una reparación de $30 millones a las víctimas.
Cinco personas fueron condenadas por integrar una organización dedicada al abigeato y a la comercialización ilegal de carne que operaba en zonas rurales de Rosario de Lerma, La Silleta y Cerrillos.
El juicio estuvo a cargo del fiscal penal de Rosario de Lerma, Daniel Escalante, quien representó al Ministerio Público Fiscal durante el proceso.
Como principal responsable fue condenado Eduardo Alberto Aguirre, alias “El Gordo”, quien recibió una pena de seis años de prisión efectiva.
Además, Paola Mabel Chocobar, conocida como “La Payaso”, fue condenada a tres años de prisión de ejecución condicional; Elías Agustín Rivero y Rosario José Churquina, alias “Sueñito”, recibieron penas de dos años y seis meses de prisión condicional; mientras que Raúl Rafael Aguirre fue condenado a dos años de prisión condicional.
La Justicia también dispuso una reparación económica integral para las víctimas por un total de 30 millones de pesos.
La investigación permitió establecer que la banda se dedicaba al robo y faena clandestina de ganado bovino, principalmente vacas de raza Holando Argentino destinadas a producción lechera.
Según la acusación, los hechos se cometían durante la madrugada en fincas rurales ubicadas sobre las rutas provinciales 21, 24 y 36.
Los investigadores determinaron que los animales eran retirados de corrales o potreros, trasladados a caminos alternativos y faenados clandestinamente en zonas despobladas.
En distintos casos, productores rurales encontraron restos de animales abandonados en cercanías de los campos, entre ellos cabezas, vísceras, cueros y costillares.
Entre las fincas afectadas figuraban San Ramón, Olmachea, Colón, La Falda y San Isidro.
Durante la investigación, personal del Grupo de Investigaciones del Sector 82 y de la División Policía Rural y Ambiental reunió pruebas clave, entre ellas intervenciones telefónicas y análisis forenses de celulares que revelaron conversaciones vinculadas a la planificación de los robos y la distribución de la carne.
La causa también permitió establecer que la organización utilizaba un automóvil Toyota Etios para trasladar tanto a los integrantes de la banda como la mercadería obtenida ilegalmente.
Según la pesquisa, la carne era posteriormente distribuida y comercializada en carnicerías de la zona norte de la ciudad de Salta.
La fiscalía sostuvo además que Eduardo Aguirre cumplía el rol de líder de la organización y coordinaba las maniobras delictivas.
En tanto, a Raúl Rafael Aguirre —efectivo policial en actividad— se le atribuyó haber suministrado información sobre controles y operativos policiales.
En allanamientos realizados en abril de 2026 se secuestraron teléfonos celulares, cuchillos tipo carnicero, sogas, bolsas arpilleras, sellos y carne sin documentación respaldatoria, entre otros elementos incorporados a la causa.




