El analista político boliviano Jorge Escobar Sánchez advirtió sobre una escalada de conflictividad en el país y aseguró que algunos sectores buscan “convulsionar” Bolivia para evitar que avance el juicio contra el expresidente Evo Morales.
Bolivia atraviesa uno de los momentos de mayor tensión política y social de los últimos meses, con protestas callejeras, bloqueos de rutas, desabastecimiento y un creciente enfrentamiento entre sectores movilizados y el gobierno del presidente Rodrigo Paz.
En diálogo con el medio Fm Profesional, el analista político boliviano Jorge Escobar Sánchez sostuvo que la conflictividad se profundizó en paralelo al avance de la causa judicial contra el expresidente Evo Morales, acusado por presuntos delitos de trata y tráfico de personas y estupro.
“El 11 de mayo comenzó el juicio contra Evo Morales y desde ese momento algunos sectores movilizados empezaron a exigir la renuncia del presidente”, señaló.
Según explicó, las protestas comenzaron con reclamos económicos vinculados a aumentos salariales, combustibles y la situación económica, pero luego derivaron en demandas políticas más radicalizadas.
“Primero había 34 bloqueos, después 53 y ahora existen cerca de 70 puntos de bloqueo en distintas regiones del país”, detalló.
Escobar Sánchez indicó que algunos sectores sociales mantienen reclamos legítimos, aunque advirtió que otros grupos vinculados al expresidente buscan generar un escenario de inestabilidad institucional.
“Hay sectores afines a Evo Morales que quieren convulsionar el país y exigir de manera antidemocrática la renuncia del presidente”, afirmó.
El analista remarcó que la Fiscalía boliviana pidió una condena de 20 años de prisión para Morales y aseguró que existen “pruebas contundentes” en la investigación.
Al mismo tiempo, cuestionó la debilidad política del gobierno de Rodrigo Paz y sostuvo que existe incapacidad para resolver los conflictos sociales y económicos.
“Es un gobierno débil, con muchos tecnicistas y sin operadores políticos capaces de manejar escenarios de conflictividad”, expresó.
Entre los principales problemas, mencionó la crisis económica, la inflación, el aumento del precio de los combustibles y el fuerte malestar social generado por la distribución de gasolina y diésel de mala calidad.
“Se habla de más de 200 mil vehículos dañados por combustible basura”, afirmó.
En cuanto a la inflación, explicó que en apenas seis meses de gobierno ya acumula niveles cercanos al 16 o 17 por ciento, situación que impulsó los reclamos salariales de distintos sectores.
Sin embargo, diferenció a algunos grupos que negociaron con el gobierno de aquellos que mantienen posiciones más radicalizadas.
“El sector docente y los cooperativistas mineros aclararon que no buscan la renuncia del presidente, sino respuestas a sus demandas”, indicó.
El conflicto también comenzó a impactar en el abastecimiento de alimentos y medicamentos, especialmente en la ciudad de La Paz, una de las zonas más afectadas por los bloqueos.
“La Paz está cercada. El kilo de pollo pasó de costar 20 bolivianos a entre 70 y 80”, alertó.
Además, advirtió que los cortes de ruta afectan la llegada de insumos médicos y generan problemas en la libre circulación, situación que incluso motivó un fallo judicial autorizando al gobierno a intervenir los bloqueos.
A pesar de eso, sostuvo que el Ejecutivo no logra controlar la situación.
“Estamos viendo agresiones, peleas y personas utilizando dinamita en los bloqueos. El clima es muy tenso”, señaló.
Escobar Sánchez también comparó el escenario actual con la crisis política boliviana de 2003, que derivó en la caída del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
“Quieren repetir la receta del 2003”, advirtió.
Finalmente, alertó sobre el riesgo de una mayor confrontación social si sectores ciudadanos y comités cívicos deciden salir a desbloquear rutas por cuenta propia.
“Lo peor sería una confrontación entre bolivianos”, concluyó.
Fuente: Fm profesional
