El fallecimiento de Darío Jesús Molina, integrante del Escuadrón 20 “Orán” de Gendarmería Nacional Argentina, generó un fuerte impacto entre sus compañeros y en el entorno familiar de quienes integran la institución. El efectivo se encontraba internado desde hacía varios días en el Hospital San Vicente de Paul, donde finalmente se confirmó su deceso.
Según la información oficial, la causa fue un síndrome febril agudo, mientras que los estudios médicos descartaron la presencia de enfermedades tropicales, un dato relevante teniendo en cuenta las características sanitarias de la región norte de Salta.
La noticia no tardó en propagarse dentro de la estructura de la fuerza y rápidamente trascendió al ámbito social. El dolor por la pérdida de Molina comenzó a mezclarse con un reclamo que, según relatan familiares, no es nuevo: la situación de la obra social IOSFA y las condiciones en las que trabajan los efectivos.
En ese contexto, comenzaron a circular en redes sociales mensajes que apuntan directamente a presuntas deficiencias en la atención médica, demoras en la cobertura y falta de respuestas ante situaciones críticas. El caso del gendarme fallecido actuó como un punto de inflexión para visibilizar esas denuncias.
Una de las publicaciones que más repercusión tuvo fue la de una mujer, identificada como esposa de un efectivo, quien impulsó una convocatoria abierta. El llamado no solo incluye a familiares de gendarmes, sino también a retirados y vecinos de Orán.
