Una jornada clave se vivió en el juicio por la muerte de María José “Majo” Cabrera, donde una de las testigos terminó detenida tras declarar ante el tribunal.
La mujer, que viajaba en el auto involucrado en el hecho, aseguró no haber advertido el momento del embestimiento. Sin embargo, su relato generó fuertes contradicciones con otras pruebas incorporadas a la causa.
Durante la audiencia, un médico forense que participó de la autopsia confirmó que la joven murió a causa de un shock séptico derivado de un politraumatismo. Detalló además que presentaba graves lesiones en la cadera, el tórax y la pelvis, compatibles con un fuerte impacto.
También declaró el hombre que había vendido el Fiat 128 blanco a uno de los imputados. Según indicó, el vehículo estaba en muy mal estado: no funcionaba correctamente, tenía óxido, pérdidas de aceite y daños visibles.
La testigo detenida relató que aquella noche estuvo en el boliche junto a los acusados y que los problemas comenzaron afuera. Aseguró que “Majo” estaba con un grupo de personas y que se produjo un altercado.
Según su versión, más tarde se dirigieron en auto hasta una plaza, donde la víctima habría golpeado el vehículo e insultado a los ocupantes. Dijo que abrió la puerta para pedirle que se calmara y que luego se retiraron “sin que pasara nada más”.
Pero estas declaraciones no convencieron. El querellante solicitó su detención por posible falso testimonio y encubrimiento.
La fiscal María Luján Sodero Calvet sostuvo que el relato de la mujer presenta inconsistencias importantes y contradice la reconstrucción del hecho. Finalmente, el juez hizo lugar al pedido y ordenó su detención inmediata.
El juicio continuará el próximo lunes con la etapa de testimoniales.

