Este jueves se realizó la segunda audiencia del juicio por el crimen de Jimena Salas en la Sala de Grandes Juicios de Salta. La primera en declarar fue su madre, Cristina García, quien brindó un testimonio cargado de dolor y fuertes críticas a la Justicia.
Conmovida, aseguró que no cree en el proceso judicial y pidió la liberación de Adrián y Carlos Saavedra, al sostener que no existen pruebas firmes en su contra. También se refirió a Javier Saavedra, ya fallecido, señalando que “no pueden juzgar a un muerto”.
“Lo único que pido es que dejen libre a los chicos porque no tienen pruebas de nada contra ellos. El problema es que vamos a seguir sin conocer la verdad”, expresó ante la prensa.
Entre lágrimas, recordó el tiempo transcurrido desde el crimen: “Mi estómago no da más, pasaron 8 años, 8 meses y 28 días. El caso de mi hija es muy extraño”.
García sostuvo que el homicidio no encaja en la hipótesis de un robo: “Nadie te entra a robar y te mata con más de 40 puñaladas. Menos un chico de 20 años. Yo creo que fue un crimen pasional, de venganza, algo que nunca vamos a saber”.
Finalmente, con la voz quebrada, concluyó: “Para mí, Justicia sería que me dejen en paz. Mi hija está muerta y nadie la va a revivir”.
